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domingo, 4 de abril de 2010

Ciclos

Se han cansado mis remos de bogar en tu hastío


se agotaron mis olas de morir en tu mar


y en un tímido viento, al final del estío,


se han quebrado mis alas: ya no puedo volar.





El otoño se acerca remembrando el destino


que una tarde enero –por mi bien o mi mal-


gris detuvo las horas en el cruel desatino


de surcar otros cielos: atractivo fatal.





Sola muero cual árbol que al final del invierno


su macabro designio no desea aceptar,


y a la espera del hacha que claudique su empeño


va llorando su savia en dolor ancestral.





Va quedando el rugoso tronco derruido


se han secado mis venas en un signo letal;


y en un último giro, con total desafío,


vuelve la primavera con su ciclo vital.

 

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