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domingo, 9 de mayo de 2010

Se ha quedado el silencio de un adiós en mi olvido
Como grito callado que no he de profanar
Y al son de los inviernos y remando en mi hastío
Gris se acerca el momento que quiero relegar.

Las horas del desterrado éxtasis compartido
Han marchado muy lejos para no regresar
Y en un tiempo sin tiempo de fugaz extravío
Se opacaron las perlas que no supe guardar.

Mas la vida que torna desde allende el infierno
Recordando las veces que deseé claudicar
Me devuelve el espejo por que mire otros cielos

Donde encuentre el camino que me lleve hasta el mar
De las aguas profundas más allá del lamento
Y en el vuelo sagrado entregarme al final

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