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viernes, 7 de octubre de 2011

La obligación de ser feliz




-Sì, gracias, lo mismo de siempre, acompañado de unos amarettos por favor.-
-Vos que tomás? Un cortadito?
-Don Raùl, un cortadito para mi amiga, con edulcorante... ah no no... amargo nomás.


Como te iba contando... Laura salió de su encierro, por suerte para ella, porque realmente creo que a nadie le interesara mucho su suerte. Sí, sí... solita se encerró, personalidad esquizoide le dijeron algunos psiquiatras a su hermana mayor, pero no fueron màs que algunas consultas, un par de intentos y luego a todos le resultó còmodo que Laura se quedara encerrada. Què...? No, no... Laura llevaba una vida casi normal... no, què digo? Laura llevaba una vida normal. Prolija, higiénica, ordenada. Cada dos o tres meses llamaba a una peluquera que había atendido a su madre para que le diera forma a su cabello azabache que hacía resaltar màs su inmaculada palidez. Delgada y sutil, se acercaba a la ventana dos o tres veces al dìa y desde allì miraba lejos, hacia el Monte de la Cruz.


-Gracias Raùl. Ah! me traerías un vasito de agua mineral gasificada por favor?
-Querés algo Viviana?
-Ok. Nada más Raùl.


Dónde estaba... ? Ah, te decìa que yo la tenía controladita... todas las mañanas a las siete, abría los postigos de su ventana, corría las cortinas y se quedaba un rato largo, parecía que hacía algunos movimientos de Tai, pero claro, solamente yo veia el movimiento de sus brazos... claro claro... pasaba por mi imaginación. Luego se alejaba vaya a saber hacia què cosas y volvía a correr las cortinas cuando el sol del mediodía daba de lleno. Yo, como a esa hora estoy en el jardín o en la piscina, la podia ver. Siempre a la misma hora, siempre. Y luego a las siete de la tarde, pasaba largo tiempo allì, parada ante un caballete... supongo que pintaba, porque tenìa colocado uno de esos guardapolvos que usan los pintores. Sì sì sì, claro... yo solo lo supongo. Como te iba diciendo luego de estar algunas horas allí se alejaba unos minutos, volvìa y se cepillaba suavemente su negra cabellera... siempre mirando hacia donde la Cruz del Sur dejaba verse.
No, no sé que decía su familia, eran muy reservados. La única que de vez en cuando dejaba escapar algún que otro comentario, era la mucama, la chica esa que antes había trabajado en la casa de los García García, te acordàs? Bueno... no importa. Lo que esa chica supo decir es que Laura había amado a un hombre mucho mayor que ella, que este hombre era casado, que quedò embarazada, que tuvo una niña, que su familia no le permitió reconocerla, que tuvo que tratarla como a una hermana menor y que un día la beba desapareció. Y, sí... que querés que te diga... cosas de esas suceden más de lo que todos imaginamos...
Bueno, la cuestión es que parece que allí fue cuando Laura comenzó a aislarse, que dejó de sonreir, que se la veía siempre con un cuaderno y una lapicera, que escribía largas horas. Todo eso lo contó la otra muchacha, la que iba una vez por semana a lavar y planchar. Sí, un poquito uno, un poquito otro, fui armando la historia como si fuera un rompecabezas. Otra cosa que recuerdo fue su fiesta de graduación. Qué bonita estaba!  Sí, profesora de Literatura... decían que escribía lindo aunque yo nunca leí nada. Yo la ví porque ese día también se graduó el menor de los hijos de mi hermana Manuela, la del campo, la que se casó con el Gumersindo... te acordás?
La cuestion es que Laura permaneció encerrada en esa mansión inmaculadamente macabra durante más de diez años. Fue ayer que el barrio se conmocionó. Sí, sí. ayer... habrán sido las tres y media, cuatro... yo estaba tomando sol cuando Maruja, la dueña del chalet de la esquina me llama al celular y me dice que Laura estaba en la calle... que había salido! Te imaginarás que salí como estaba a verla... ahhhhhhh si la hubieras visto... una diosa... una diosa virginal.... llevaba una túnica blanca, casi transparente... su cuerpo esbelto y delicado como siempre, como hace diez años, cuando dejamos de verla. Tenía sobre su coronilla una trenza de flores rosas, blancas y amarillas. Parecía envuelta en una tenue nube rosada. En sus manos llevaba un pincel y un libro... caminó unos pocos metros, y cayó como desmayada, ahí Maruja y yo salimos corriendo, intentamos ayudarla... cuando quisimos ponerla de pié tuvimos la sensación de tomar una muñeca liviana, sin peso, Maruja colocó uno de los brazos de Laura sobre su cuello como abrándola y yo la tomé la cintura para ayudarla a andar... Laura dijo gracias... ya me estoy yendo, y, ante nuestra atónita mirada,  comenzó a elevarse del suelo con la suavidad de una pluma al vuelo.... 
Creí que estaba volviéndome loca, pero no... Maruja intentó retenerla con sus manos pero no pudo asirla... pero no pudo, Laura era una imagen incorpórea que se elevaba... y cuando por fin, aceptamos que se estaba yendo nos sonrió, con la paz plasmada en sus labios. Con su delgada mano nos indicó que tomáramos el libro. No lo hicimos, no pudimos movernos... Laura siguió elevándose hasta que la perdimos la vista.
Casi sin respirar, así, sí,  como te lo cuento, nos acercamos en silencio, tomamos el pincel y el libro. Un libro en blanco en el cual había solamente una pintura... su retrato sonriendo, y debajo de él una sola frase que decía: he logrado comprender lo que es la felicidad luego de haber padecido el infierno.


No, no tengo ni el libro ni el pincel. Maruja? Perdió la memoria, desde ayer que no habla ni abre los ojos. Sólo estoy yo como testigo. Nadie me cree. Pensé que vos lo harías. Pero no importa... la familia de Laura ya no tendrá que aparentar... y yo... no volveré a relatar la historia. Me quedo pensando en la imagen de Laura intentando pintar una sonrisa en su rostro durante diez años.


Mozo! Mi amiga paga la cuenta... hasta la próxima!

5 comentarios:

  1. ¡Precioso!! Pasé temprano por aquí a leerte y me encontré esta maravilla de relato, ahora volví a leerlo nuevamente y a decirte que es de una genialidad increíble, me voy encantada de haber estado, mis aplausos y un fuerte abrazo amiga.

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  2. hola querida amiga,excelente relato,como es la vida,no?te sorprende a la vuelta de la esquina
    un beso

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  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  4. Mi linda Nahir... què generoso ha sido tu comentario... gracias de corazòn!
    Te envío un fuerte abrazo en sábado lloviznoso con cara de invierno!

    besos!

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  5. Hola querido amigo, Carna... gracias por siempre estar... ya tendré mi tiempito para poder circular y retribuir atenciones...

    Recibe mi afecto!

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