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domingo, 12 de octubre de 2014

Vendedor de ilusiones

¡Sueños, baratijas vendo!
¡Esperanzas de colores,
utopías las mejores
para las almas... atuendo!

El mercader de ilusiones
voz en alto pregonaba
-con palabras que adornaba-
fruslerías por sermones.

Con embeleso mayor
la dulce joven leía
una tierna poesía
¡Era un milagro de amor!

Entre el afán y el contento
y al sentirse ilusionada
se imaginó ya casada
-turbado su entendimiento-.

Espejismos e ideales
animaron su quimera
hasta que fue prisionera
del más triste de los males.

Esperó noche tras noche
destejida en su desvelo
pugnando en el desconsuelo
que propiciara el fantoche.

Una lágrima furtiva
empañó sus dulces ojos
y despojada de enojos
escribió fatal misiva:

"Incontables fantasías
señor, supo usted vender,
mucho tuve que perder
por sus promesas sombrías.

Mas al andar los caminos
y la vida dé sus frutos
usted vestirá los lutos
de sus embustes cretinos,

Mientras yo triste princesa
de un fantasmal sueño de hada
guardaré como sagrada
mi fiel y final promesa:

Suyo fue y será mi amor,
sin importar las falacias
despertó usted mil audacias
que habitaban mi interior.

Aprendí que conocer
al hombre en su magnitud
le dio a mi ser plenitud
convirtiéndome en Mujer.

Mientras usted solo y triste
como un viejo mercader
nada tendrá que perder
pues su vida ha sido un chiste".

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