De cuando en vez
cuando el oxígeno escasea
y la necesidad de paz abunda
me escabullo del mundo.
Me sumerjo en las profundidades
claras y mansas
de mi ser.
Allí
sola
me reconcilio con mis propios fantasmas
me amigo con mis queridos enemigos
que por grandes y honestos
los respeto.
De cuando en vez
cuando el resplandor de las luces
comienzan a encandilar mis lastimadas retinas
me vuelvo a la guarida de mis propias sombras
que al fin y al cabo son amigables, y me guían
y son más confiables
que los brindis fáciles
y obligadamente gentiles.
De cuando en vez
vuelvo la vista atrás y abrazo en el alma
a esos amigos que no partieron jamás.
De cuando en vez
vuelvo a creer
que es posible volver.
aguamarina












